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martes, 28 de abril de 2015

Dramático aumento en la cantidad de muertos en Nepal: más de 4100

La desesperación aumenta en aldeas cercanas el epicentro que quedaron totalmente aisladas; hay escasez de comida y medicamentos; la lluvia complica a los socorristas; llega ayuda internacional.
KATMANDÚ.- Calles destruidas, falta de helicópteros, escasez de comida y medicamentos y una lluvia incesante eran las condiciones adversas que enfrentaban ayer los socorristas que continuaban con las tareas de rescate en ciudades y aldeas de Nepal, donde la cifra de muertos tras el terremoto de magnitud 7,8 en el Himalaya trepó a 4138.


La desesperación aumentaba ayer entre los habitantes de aldeas y pequeños pueblos cercanos al epicentro del sismo mientras enterraban a sus muertos y esperaban la llegada de la ayuda internacional, que comenzaba a acumularse en el atestado aeropuerto de Katmandú.
Fuera de la capital, muchas de las aldeas severamente dañadas por el terremoto eran apenas un agujero negro rodeado por deslizamientos de tierra que las hacían inaccesibles incluso para las fuerzas armadas.
Las autoridades del país comenzaron a lanzar ayer desde el aire lonas, comida seca y medicina sobre los pueblos de montaña ante la imposibilidad de hacer aterrizar los helicópteros disponibles. Al momento del sismo, Nepal sólo tenía operativos 12 helicópteros, a los que luego se sumaron otros seis enviados por la India.
Algunas de esas naves fueron destinadas al rescate de escaladores atrapados en el monte Everest después de la sucesión de varias avalanchas.

Cerca del 90% de los efectivos de las fuerzas armadas, que ascienden a 90.000, fueron movilizados para paliar las consecuencias del desastre. La mayoría de esa fuerza se concentró en Katmandú.
El gobierno gradualmente tomaba dimensión de la tragedia ocurrida en otros lugares aislados, razón por la cual demoraba la evaluación de control de daños y víctimas.
En el pasado, el gobierno de Nepal hizo algún intento de consolidar miles de pequeños pueblos que se encuentran en los riscos de las montañas, algunos de ellos a más de un día de caminata desde la ruta más cercana.
Pero aunque el sistema de caminos se expandió con celeridad, los intentos de atraer pobladores de las montañas a las ciudades y pueblos donde podrían recibir los servicios del gobierno fracasaron por la falta de recursos de los pobladores. El resultado es una población tan aislada del gobierno central que la mayoría no tiene tarjetas de ciudadanía nepalesa.
"Todas estas personas son prácticamente invisibles", dijo Jeffrey Shannon, director de los programas Mercy Corps en Nepal.
En la tarde de ayer, Parbati Dhakal y sus vecinos de Saurpani caminaron dos horas por un sendero de montaña mientras cargaban 11 cuerpos atados a cañas de bambú. Se detuvieron en la orilla del río, donde enterraron a sus muertos.
Uno de los habitantes del pueblo señaló a los muertos y los identificó, uno por uno: "Padre enterrado; madre acaba enterrada; hermana acaba enterrado".
Los residentes de Saurpani, mientras se abrían camino hasta las orillas del río Daraudi con los cuerpos de sus familiares, describieron un paisaje de destrucción. En esa aldea había 1300 casas, pero uno de sus habitantes, Shankar Thapa, dijo: "Todas las casas se derrumbaron".
Los aldeanos dijeron que la suerte parecía determinar quién vivía y quién moría. Nar Bahadur Nepali, un agricultor de 37 años, dijo que la mayoría de las estructuras de su aldea habían colapsado, incluyendo su casa.
"No hay nadie ayudando a la gente en los pueblos. La gente está muriendo donde está", dijo A. B. Gurung, un soldado nepalés que esperaba en el distrito de Dhading un helicóptero indio que había llegado a Darkha, su pueblo.
Los enfermos y heridos yacían a la intemperie en la capital, sin posibilidad de encontrar camas en hospitales de una Katmandú devastada. En las afueras del Colegio Médico, los cirujanos establecieron un centro en una tienda de campaña.En Katmandú y sus alrededores las familias exhaustas tendieron colchones en las calles y levantaron tiendas de campaña para protegerse de la lluvia. La gente hacía filas para conseguir agua entregada por camiones, mientras que los pocos comercios que permanecían abiertos ya no tenían nada que vender.
En este contexto, gobiernos, organismos humanitarios y celebridades intensificaron ayer su esfuerzo para recaudar fondos en ayuda de los sobrevivientes. Según el Servicio de Seguimiento Financiero de la ONU, ya se han recibido 5,7 millones de dólares en fondos, que no incluyen otros 10 millones que aportará Estados Unidos. El Banco de Desarrollo Asiático, en tanto, informó que destinará hasta 200 millones de dólares para los esfuerzos de recuperación del país.





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